En septiembre de 2026 la ocupación hotelera de República Dominicana fue del 55 %, según el Ministerio de Turismo. Con casi la mitad de las habitaciones vacías en temporada baja, la tentación es bajar precios. Antes de hacerlo conviene mirar tres números.
Los tres números
- Ocupación = habitaciones vendidas ÷ habitaciones disponibles.
- ADR (tarifa media diaria) = ingreso de habitaciones ÷ habitaciones vendidas.
- RevPAR (ingreso por habitación disponible) = ingreso de habitaciones ÷ habitaciones disponibles. Es lo mismo que ADR × ocupación.
Ejemplo con números redondos, no de un hotel real: un hotel de 100 habitaciones que vende 55 a US$100 tiene un RevPAR de US$55. Si baja la tarifa a US$85 y vende 62, el RevPAR queda en US$52.70: vendió más habitaciones y ganó menos por cada una que tenía disponible, con más costo de limpieza y amenidades.
1. Precio por demanda, no por temporada
Una tarifa fija por temporada deja dinero en la mesa los días de más demanda y espanta clientes los de menos. Revisar el precio por día de la semana y por antelación de la reserva, con la ocupación prevista a la vista, permite cobrar más cuando el hotel se llena solo y ofrecer precio cuando hace falta.
2. Mezcla de canales
No todas las reservas valen lo mismo. Una habitación vendida por una agencia en línea paga su comisión; una venta directa, no. Medir el ingreso neto por canal —después de comisiones— y empujar la venta directa en las fechas en que el hotel ya tiene demanda suele subir el ingreso sin tocar la tarifa publicada.
3. Restricciones en fechas pico
En puentes, festivos y eventos, una estancia mínima de dos o tres noches evita que una noche suelta bloquee una reserva más larga. Bien usada, la restricción sube la ocupación de los días de alrededor, que suelen ser los más flojos.


